El sistema aéreo estadounidense atraviesa una situación sin precedentes. El cierre administrativo más largo en la historia del país ha provocado una parálisis parcial del tráfico aéreo, con afectaciones en 40 aeropuertos debido a la escasez de controladores aéreos y la suspensión temporal de fondos federales destinados a las operaciones del Departamento de Transporte (DOT) y la Administración Federal de Aviación (FAA).
Según informó el secretario de Transporte, Sean Duffy, el recorte del 10% en las operaciones aéreas busca garantizar la seguridad de los pasajeros ante la creciente presión que enfrenta el sistema de control aéreo en los principales aeropuertos de Estados Unidos.
“Esta es una decisión difícil, pero necesaria para mantener la seguridad mientras el gobierno sigue sin acceso a los recursos normales de operación”, señaló Duffy en conferencia de prensa.
Afectaciones generalizadas
La medida ha generado retrasos significativos y cancelaciones en los aeropuertos con mayor tráfico, entre ellos los de Atlanta, Chicago, Nueva York, Dallas y Los Ángeles. En varios de ellos, los tiempos de espera superan las tres horas y los vuelos internacionales han sufrido cambios de itinerario ante la falta de personal operativo suficiente.
Fuentes cercanas al DOT indicaron que más del 60% de los controladores aéreos han alcanzado su límite de horas de trabajo permitido por la ley, lo que ha obligado a redistribuir turnos y cerrar temporalmente algunas torres de control en aeropuertos medianos.
Riesgo para la conectividad aérea
Analistas del sector advierten que, si el cierre de gobierno se prolonga, la conectividad aérea nacional e internacional podría verse gravemente comprometida. La falta de personal y la interrupción del flujo presupuestal afectan directamente la coordinación entre aeropuertos y el mantenimiento de sistemas críticos de navegación.
“Cada día de cierre prolonga el impacto económico y logístico. Si esto continúa, podríamos ver una reducción drástica de vuelos comerciales y de carga, con efectos en toda la cadena de suministro”, explicó un especialista en aviación civil.
Impacto económico
El sector turístico y empresarial ya resiente las consecuencias. Aerolíneas estadounidenses han reportado pérdidas millonarias por cancelaciones, mientras que aeropuertos internacionales advierten una baja en la afluencia de pasajeros. Las empresas de transporte y logística también temen interrupciones en las rutas de carga que abastecen a industrias clave.
Un llamado urgente
Tanto la FAA como el DOT han solicitado al Congreso una resolución inmediata para restablecer los fondos federales y reanudar las operaciones normales. Mientras tanto, los pasajeros son exhortados a verificar con anticipación el estado de sus vuelos y tomar previsiones ante posibles retrasos o cambios de itinerario.
El cierre administrativo, que ya ha superado récords históricos, se ha convertido en un reto sin precedentes para el sistema aéreo más transitado del mundo, poniendo en evidencia la vulnerabilidad del transporte aéreo ante crisis gubernamentales prolongadas.